sábado, 17 de octubre de 2015

El gran error en Los Juegos del Hambre (¡Alerta: spoilers!)

   La historia se sitúa en Norte América, en lo que hoy es Estados Unidos, en la historia es Panem. Un país dividido en 12 facciones, cada una especializada en un sector, y el Capitolio, que es la capital. Hablamos de una sociedad oprimida bajo el mando del dictador ( o “presidente” como lo llaman en la saga) llamado Snow. Los habitantes de los 12 distritos trabajan para suministrar a la capital, donde se encuentran los más ricos y con mejor nivel de vida. Cuánto más cerca del Capitolio se encuentra un distrito más rico es, así el distrito 1 está especializado en la fabricación de artículos de lujo, el dos en la fabricación de armas... etc. pero los distritos más alejados, como el 12, están encargados de tareas más pesadas como por ejemplo la minería.

   Setenta y cuatro años atrás hubo una rebelión por parte de los distritos, durante la cual se destruyó el distrito 13 y, tras la victoria del Capitolio, se crearon lo “Juegos del Hambre”. Cada año se elige mediante sorteo a dos jóvenes de cada distrito (un chico y una chica) y son enviados a una arena a luchar hasta la muerte en estos juegos, con el pretexto de que sirven como “recordatorio” a los distritos de que no deben alzarse contra el Capitolio. La trama comienza cuando la protagonista Katniss, del distrito 12, se ve involucrada en los juegos cuando sale elegida su hermana menor Primrose y ella se presenta voluntaria para sustituirla.

   Hasta aquí todo bien.

   La trama principal en las películas y los libros es la misma, y hasta ahora ha sido una adaptación muy fiel a los libros que, sinceramente, a mí me encanta. Pero le encuentro una gran pega: el enfoque.

   Durante los primeros juegos del hambre en los que participa Katniss, vemos como su estrategia para ganar “patrocinadores” es fingir una historia de amor con Peeta (estrategia que les funciona muy bien). Los dos tortolitos tienen a todo Panem enamorado y comiendo de su mano y vemos como juntos lanzan su primer desafío al capitolio: o ganan los dos o se suicidan y no gana nadie. En la segunda película vemos como continúan con la farsa (pero los espectadores de la película tienen cada vez más dudas sobre si se trata de una farsa o si realmente están enamorados). Finalmente, en la tercera y última película hasta ahora (la cuarta se estrena el 4 de noviembre de este año) vemos a una Katniss muy preocupada por su amor Peeta, secuestrado por el Capitolio, y que se queda desolada cuando regresa con ansias de matarla. Pero por otro lado también tenemos al que parece su “amor” de toda la vida, Gale, con el que a muchos les gustaría que tuviera una relación... ay... ¿y ahora con quién se quedará?

   Bueno, pues esta última parte es la que me molesta mucho y no sé si la culpa es en mayor parte de la adaptación o de los espectadores.

   Katniss es una joven independiente, que sale de su distrito a cazar de forma ilegal para vender carne en el mercado negro y mantener a su familia. En parte desprecia a su madre por ser débil y haber estado más centrada en llorar a su marido que en mantener a sus hijas. No es una jovencita débil, delicada e inocente. Es una mujer segura de sus ideas, que sabe que el mundo en el que vive es completamente injusto y corrupto y que no se deja doblegar y sobre todo ¡una mujer que no necesita a un hombre en su vida! ¿Se preocuparía esta mujer tanto por un triángulo amoroso? La respuesta obviamente es no.

   En un mundo tan injusto y con su personalidad lo más lógico sería que Katniss se centrara en intentar solucionarlo. Sí, vale... al principio ella no sabe nada de ninguna rebelión y no le hace mucha gracia participar en ella. Pero es rebelde por naturaleza y no se anda con chiquitas.

   Katniss se siente ligeramente atraída por Gale y al principio prácticamente ni recuerda a Peeta, porque tiene muchísimas cosas en la cabeza como para tener un amor de la infancia. Lo recuerda como aquel chico que un día de lluvia de dio una barra de pan para su familia. Eso es todo. ¿Que cómo sé esto? Pues porque en el libro pude leer sus pensamientos.

   Katniss en ningún momento se preocupar por con cuál de los dos quedarse. Besa a Gale cuando le apetece y cuando besa a Peeta por primera vez lo hace obligada. Esto no se ve en las películas, pero ella comprende muy bien su situación en los primeros juegos y se siente presionada de forma silenciosa por Haymitch para llevar su farsa al siguiente nivel. Después de esto busca a Peeta de forma “egoísta” podríamos decir. Probablemente ya esté comenzando a sentir algo por él en ese momento, pero sus circunstancias le quitan toda importancia a una relación amorosa ¡está a punto de ser asesinada, por el amor de dios! Pero en las películas todo el mundo interpreta su comportamiento dentro de la cueva como que se ha enamorado locamente de Peeta en dos días. Lamento comunicaros que no. Se siente agradecida, es buena persona, le ayuda a sobrevivir y le tiene cariño, pero desde luego no está enamorada de él (todavía).

   Durante la segunda película es más de lo mismo. No le pide a Gale que escape con ella porque esté enamorada, se lo pide porque es su mejor amigo y quiere salvarlo. No le dice a Peeta que se quede con ella por la noche en el tren porque esté enamorada, se lo pide porque tiene miedo y es la persona que más la puede reconfortar en ese momento. Durante los juegos podemos ver el primer síntoma de amor en ella y es cuando Peeta casi muere al tocar el campo de fuerza, por lo demás nada de nada. Y en la tercera película está preocupada porque han secuestrado a su amigo, no porque lo ame.

   En definitiva, en mi opinión los actos de Katniss quedan muy ambiguos en las películas por el hecho de que no podemos acceder a su mente como en el libro, donde podemos ver claramente cuando está haciendo algo por obligación o cuando hace algo por amor. Las personas que han visto las películas sin leer los libros (e incluso algunas personas demasiado románticas que sí los han leído) han enfocado la saga de Los Juegos del Hambre como un triángulo amoroso entre Katniss, Gale y Peeta, olvidando por completo el verdadero mensaje de la película: una rebelión contra un estado opresor.


   En el artículo de la semana que viene hablaré más en detalle sobre la sociedad de Panem y haré un análisis comparándola con nuestra sociedad actual (todo de forma muy subjetiva, por supuesto). ¡Así que no olvidéis pasaros por por aquí el sábado que viene si os interesa saber más!



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