sábado, 24 de octubre de 2015

Mi interpretación de: Los Juegos del Hambre (¡atención: spoilers!)


   Lo prometido es deuda así que hoy os traigo mi interpretación sobre Los Juegos del Hambre. He de decir que, naturalmente esta es mi opinión personal y que no tenéis por qué estar de acuerdo. Así que si vuestra opinión es diferente a la mía sentíos libres de dejar vuestra interpretación en los comentarios ;)

   Yo no soy una persona que suela interpretar las cosas, me gusta leer libros de fantasía precisamente para abstraerme del mundo en el que vivo y olvidarme de los problemas durante un rato. Así que me sorprendí a mí misma con esto. Lo que vais a leer a continuación es un trabajo que tuve que hacer en mi primer año de carrera en la asignatura de Literatura y Estudios Culturales.

   Como todos sabemos ya, la historia se desarrolla en Panem, una nación fruto de una guerra que acabó con la civilización moderna. El nombre del país ya es la primera “burla” (si queréis llamarlo así) a nuestro mundo, pues deriva del latín “panem et circences”, que literalmente se traduce por “pan y circo”. Un reflejo de una sociedad en la que ver Mujeres y Hombes y Viceversa y llevar el último modelito del Bershka es más que suficiente para tener al 75% de la población contenta.

   El régimen político del país es una dictadura liderada por el presidente Snow, quien favorece a los habitantes del Capitolio y somete a todos los demás habitantes de Panem. Esta sociedad corrupta es comparable a la sociedad en la que vivimos en la actualidad. La sociedad actual, controlada por el capitalismo y el consumismo, vive en la desinformación causada por la manipulación de los medios por parte del gobierno, que engaña a la población para lograr un país de súbditos ignorantes y sumisos que no cuestionan en ningún momento el funcionamiento y la justicia del sistema. El Capitolio es una ciudad cuyos habitantes son ricos, prepotentes, superficiales, consumistas y completamente ignorantes. Son personas frívolas, controladas por los medios a antojo del presidente y son completamente incapaces de pensar por sí mismos. Esta clase social se puede comparar ala clase social alta actual, sus únicas preocupaciones son la belleza, la moda y la diversión. Son personas que ven el sufrimiento ajeno por televisión y pueden en ocasiones llegar a sentir pena, pero son incapaces de hacer algo al respecto.

   Cada uno de los trece distritos está especializado en un sector, comparable a la distribución de la clase social obrera actual. Los primeros distritos, más cercanos al Capitolio, están especializados en un sector más selecto, sobre todo el distrito 1, especializado en artículos de lujo. El distrito 2 está especializado en la construcción, pero sobre todo en la fabricación de armas. De este distrito también son los llamados “agentes de la paz”, los equivalentes a la policía actual; trabajadores al servicio del gobierno y, por lo tanto, en su mayoría también corruptos. Estos tres sectores, los que más ligados están al Capitolio, cuentan con mejor calidad de vida que los otros nueve, pues son sectores que, al estar directamente al servicio del Capitolio y proporcionarles seguridad y lujos, reciben mejor trato.

   Los otros distritos se dedican a lo que hoy llamaríamos sectores primario y secundario, es decir, pesca, agricultura, minería, etc. Estos distritos cuentan con peor calidad de vida y, se podría decir que viven en la pobreza. Parece ser que cuanto más alejado está el sector del Capitolio peor es la calidad de vida y mayor la pobreza. Este patrón es similar al de las clases sociales actuales, pues los sectores primario y secundario son los que peores salarios reciben y el sector servicios y los funcionarios al servicio del gobierno son los que, hasta ahora, han recibido un trato más favorable.


   La gente de los distritos “pobres”, al igual que la gente de la clase obrera, trabajan toda su vida para lograr sobrevivir, algunos con más éxito que otros y algunos con más comodidades que otro, pero prácticamente ninguno consigue escapar de la clase social en la que ha nacido. Sólo unos pocos rebeldes tratan de conseguir una vida algo mejor haciendo cosas que se salen de la norma. Como en este caso Katniss, la protagonista, que salta ilegalmente la alambrada que rodea su distrito para poder cazar y vender la carne en el mercado negro y poder llevar algo de dinero a casa. Podríamos comprar este aspecto de Katniss a las personas que, por supervivencia, trafican con drogas, objetos robados, etc. en la actualidad.

   La historia ocurre en parte en el distrito doce, del que procede Katniss. Las personas de este distrito cuentan con una educación mínima que les crea la falsa ilusión de ser personas medianamente culta. En los colegios se les adoctrina a no salirse de las normas, a pensar que el régimen es bueno para ellos y que deberían estar agradecidos al presidente Snow por dejarlos vivir. No son analfabetos, pero su educación no les permite tener una mentalidad crítica hacia el mundo en el que viven y el sistema. Es una educación controlada por el Capitolio, que únicamente logra ciudadanos zombies que asumen su papel en el sistema sin rechistar y sin cuestionarse la posibilidad de que este papel no sea justo. En la novela no se especifica a qué edad se deja de estudiar, pero Katniss tiene 16 años y ya no estudia, así que podemos suponer que la educación equivale a la E.S.O actual. Hoy en día la educación tampoco logra (ni busca) educar a los jóvenes de forma que sepan pensar por sí mismos, que sepan ver el mundo de forma crítica y no aceptar todo como les viene dado, si no que se educa a personas que se contentan con el lugar que les ha sido asignado en el mundo y no tienen iniciativa para tratar de mejorar y cambiar las injusticias del mundo en el que viven.

   Una vez al año se celebra una cosecha en la que un chico y una chica de entre 13 y 18 años son elegidos al azar en cada distrito y son llevados a una arena en la que lucharán a muerte por ser el ganador, pues el ganador no sólo conservará su vida sino que recibirá riquezas y lujos inimaginables. Esta especie de concurso refleja varios aspectos de nuestra sociedad. En primer lugar, la desesperación de las clases bajas, dispuestas a morir por lograr una vida mejor, por lograr se como la gente del Capitolio, equivalente a la desesperación de muchas personas hoy en día por una vida mejor o incluso por lograr aparentar ante los demás. En segundo lugar, la frialdad y la crueldad de los habitantes del Capitolio, capaces de enfrentar a muerte a jóvenes desesperados simplemente para entretener a la gente pudiente, bajo el pretexto de que Los Juegos del Hambre se celebran como un recordatorio de que los Días Oscuros no se han de repetir y que los rebeldes y libre pensadores serán asesinados, esto es equivalente a todos los programas de telebasura en los que se ridiculiza a unos cuantos, desesperados por ganar dinero y fama, para lograr entretener a otros.

   La frivolidad y falta de sentimientos de la sociedad de Panem contrasta fuertemente con el fuerte sentido de la justicia y de la libertad de Katniss y sus sentimientos. Ella es una rebelde, una de las pocas personas que comienzan a cuestionarse el sistema. El primer acto de rebeldía fue presentarse voluntaria como tributo para salvar a su hermana, cosa que no había ocurrido en años. Durante los juegos, la ceremonia que prepara a la pequeña Rue, cuando esta es asesinada, no sólo es un acto de rebeldía y de humanidad, sino que es una de las primar chispas que comienzan la rebelión de los distritos.


   Así pues, esta trilogía, bajo mi punto de vista, nos dice que nos quitemos la venda de los ojos, que despertemos y veamos todo el dolor, el mal y las injusticias que nos rodean. Que no nos dejemos dominar ni engañar y que nunca aceptemos las cosas sin cuestionarlas, sino que luchemos por nuestros ideales, la justicia y la igualdad.

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